La Liga
El derbi fue un mazazo para el Real Madrid: Xabi Alonso llegó a valorar que quizá no debió retirar a Arda Güler, el único jugador con la visión necesaria para filtrar balones a Mbappé. Le dijo al turco tras el choque: “Igual me he equivocado y no tenía que haberte quitado”.
La goleada 5-2 ante el Atlético de Madrid no admite excusas. El técnico quedó señalado, lo sabe, y sólo le resta asumir la derrota con autocrítica. A veces perder así sirve para recordar que no somos tan invencibles como creíamos.
Xabi Alonso reconoce sus errores y límites
Tal y como se cuenta desde DefensaCentral, después de la debacle en el Metropolitano, Xabi Alonso no rehuyó el análisis. Admitió que faltó profundidad, ritmo e intensidad colectiva, y dejó claro que no quiere refugiarse en polémicas arbitrales. La confesión de que el cambio sobre Güler pudo estar errada revela su capacidad para ver sus decisiones con distancia. Esa duda es humana, pero también peligrosa en el contexto de un Real Madrid exigente.
Güler, el faro que quiso mantener Xabi Alonso
En un equipo sumido en la mediocridad futbolística, Arda Güler emergió como el único nexo con la creación. Tres goles y tres asistencias en LaLiga hasta ahora, y en el derbi dio una asistencia a Mbappé y marcó él mismo.
Durante el partido, era el único que intentaba encender luces en la medular. Más aún cuando el resto del equipo se vio borrado bajo la presión rojiblanca. La idea de Alonso es que siga siendo titular habitual, salvo catástrofe táctica.

Atlético de Madrid dominó de punta a punta
Desde el minuto 1, el conjunto colchonero se adueñó del partido con una intensidad superior a la del Real. No parecía un choque de derbi: el Atlético fue totalmente agresivo, vertical y contundente.
Las polémicas que favorecieron al Atlético existen —como en todo partido de alto voltaje—, pero con esta imagen del Madrid no hay derecho a queja. Los errores fueron internos, estructurales y colectivos.
¿Y ahora qué? Gestión y exigencia para el futuro
El margen de maniobra es limitado. Xabi Alonso debe encarar con valentía las críticas y guiar a un vestuario lleno de talento, pero con carencias visibles. Si hay algo que ha quedado claro, es que esta plantilla debe ofrecer mucho más para aspirar a títulos relevantes.
El entrenador no puede borrar lo sucedido, pero sí debe aprender. El aficionado madridista tiene razones para estar furioso: perder de esta forma contra un rival histórico, con el talento al alcance y sin excusas, es algo que duele y no se olvida fácil. En los próximos partidos veremos cómo Xabi Alonso maneja esa presión, reconcilia errores y exige un salto colectivo real.
