La Liga
Sergi Samper se temió lo peor con la llegada de Lucas Alcaraz. El medio centro cedido por el FC Barcelona, que había sido petición expresa de Paco Jémez, dejó de jugar con la destitución de éste. Llegó un técnico nuevo y una manera diferente de ver el fútbol, algo a lo que el joven centrocampista dijo que debía “adaptarse”. Sin embargo, semanas después de lo sucedido, el que fuera capitán del filial culé ya es intocable en el Granada CF.
“Estoy muy adaptado a esta posición. Empecé jugando con un doble pivote y me costó, pero ahora llevo unas semanas en este sitio y me gusta mucho porque veo a muchos jugadores por delante, muchas líneas de pase. Disfruto mucho”, explicó recientemente Samper. Y razón no le falta. Pese a que el equipo es penúltimo en Liga, el medio centro del Barça ha jugado los últimos 7 partidos completos.
A pesar de que Alcaraz es visto y considerado como un entrenador muy defensivo, -y es precisamente desde la retaguardia desde donde está intentando que funcione su Granada-, el entrenador andaluz ha terminado rindiéndose a la evidencia: Samper es un jugador diferente que le puede aportar esa capacidad asociativa que a veces tanto les falta a sus equipos.
Y en el Barça, cómo no, sonríen. Pese a que con la salida de Jémez se habló mucho de la posibilidad de que el centrocampista volviera al Camp Nou antes de tiempo, -para volverlo a ceder en enero-, el caso es que su papel está siendo tal que en la Ciudad Condal están encantados. Samper está jugándolo todo y, además, está creciendo desde un fútbol distinto al practicado en Barcelona.
