La Liga
El Paris Saint-Germain ha demostrado, nuevamente, su disconformidad con la situación del FC Barcelona. Ahora parece que todo está bien en el Camp Nou, pero recordemos que los blaugranas acumulan una deuda completamente desorbitada, de cerca de un billón de euros, y que han realizado fichajes muy importantes como el de Robert Lewandowski o los de Jules Koundé y Raphinha, por no hablar de un posible regreso de Messi.
El Barça ha hecho todo esto posible gracias a las ‘palancas’ que Nasser Al-Khelaifi ha tildado de injustas y ha cuestionado la legalidad de las mismas. “Si ellos (la UEFA) lo permiten, otros harán lo mismo. La UEFA, por supuesto, tiene sus propias regulaciones y seguro que van a mirar todo”, declaró el dirigente del PSG en una entrevista a Politico. El directivo del conjunto parisino no comprende cómo desde la legislación europea se ha podido permitir la venta de activos del club azulgrana con objeto de poder perpetuar la planificación deportiva que deseaban los culés.
¿Es justo que todo se haga a golpe de talonario?
Al-Khelaifi sentenció con un rotundo ‘no’ a la Superliga: “Estoy realmente seguro de que nadie permitirá que suceda la Superliga. Necesitamos pensar en todos, no solo en nosotros mismos; debemos respetar a nuestros aficionados”. Es comprensible que la situación del FC Barcelona dé lugar a este tipo de debates, pero lo cierto es que el Paris Saint-Germain no puede dar ejemplo de nada.
Un club que ha utilizado toda su influencia y su desorbitado capital para mantener a un único jugador, por bueno que sea, tampoco hace ningún bien al ecosistema económico del fútbol, algo que afecta cada vez más a equipos que no pueden competir con esos precios desorbitados inflados por clubes como el PSG, que cuentan con una economía, al parecer, casi ilimitada.
