La Liga
Corría el minuto 91 cuando, con 1-1 en el marcador, el centrocampista chileno Felipe Gutiérrez daba vida al técnico del Real Betis Balompié. Muy probablemente sin saberlo, el exjugador del Twente lograba revertir la situación en la que se encontraba su entrenador al inicio del encuentro y mandarle, de la cuerda floja, a una zona más bien tranquila, relajada. Su gol ha salvado la cabeza de Gustavo Poyet.
La entidad bética lo negó hace escasos días, en una aparición pública del secretario técnico verdiblanco, Miguel Torrecilla. De boca de éste, el club reafirmó su total confianza en el entrenador uruguayo, sin embargo, la derrota ante el Real Madrid (1-6), el mal juego del equipo y los silbidos escuchados el pasado fin de semana en el Benito Villamarín, ponían en entredicho la continuidad de Poyet. Si no lo lograba ganar en campo del penúltimo, el CA Osasuna, su puesto peligraba más que nunca.
No obstante, lo salvó. Tuvo que aparecer una de sus peticiones estivales, Felipe Gutiérrez, para sacarle las castañas del fuego. Con suspense, con intriga, pero más vale tarde que nunca, que diría aquel. Su gol aúpa al Betis de la décimosexta a la novena posición, y ya de paso salva el cargo de su entrenador.
